miércoles, 1 de junio de 2011

Personaje 3: Auguste Piccard, un físico de altura


Muchos de vosotros habréis reconocido la foto superior, que bien pudiera ser la foto más famosa de la historia de la ciencia. Se hizo durante la conferencia Solvay de 1927, a la que acudieron muchas de las mentes más preclaras del momento. Einstein, Bohr, Born, Lorentz, Marie Curie... todos ellos se pueden reconocer entre los asistentes. Hoy voy a hablar de uno de ellos, concretamente del señor alto de la izquierda: el genial físico suizo Auguste Piccard.

Auguste Piccard nació en Basilea en 1884. Estudió en la ETH de Zurich, y se trasladaría posteriormente a Bélgica, donde aceptó una posición como Catedrático de Física en la Universidad Libre de Bruselas. A finales de los años 20, el objeto de estudio de Auguste eran eventos de alta energía detectados de forma natural: los rayos cósmicos.

Hoy sabemos que los rayos cósmicos son producidos por partículas subatómicas muy energéticas procedentes del espacio, y la cascada de partículas secundarias que producen al interactuar con la atmósfera, pero en aquella época no estaba nada claro. Había quien proponía, como por ejemplo el propio Piccard, que los rayos cósmicos se originaban en la estratosfera.

Otro científico cualquiera hubiese encontrado el modo de estudiar el problema sin moverse de su laboratorio, o al menos de la superficie terrestre. Sin embargo, no estamos hablando de un científico normal: Auguste decidió que él mismo iría a las capas medias de la atmósfera para hacer los experimentos.

VIAJE A LA TROPOSFERA:


No sería la primera vez que Piccard se subía a un globo para hacer un experimento. Así, por ejemplo, en junio de 1926, había repetido junto a Émile Stahel el experimento de Michelson-Morley, pero a 4.500 metros de altura sobre Bruselas en el globo Helvetia.

Claro que subir hasta la troposfera era otro cantar, y más a comienzos de siglo XX. Auguste tenía que inventarlo todo, y en 1930 diseñó y mandó construir (a una fábrica de toneles de cerveza) su propio medio de alcanzarla: una cápsula presurizada de aluminio de 2.1 metros de diámetro y 3 milímetros de espesor, propulsada por un globo de hidrógeno. De este modo, acompañado sólo por su asistente Paul Kipfer, Auguste alcanzó en Mayo de 1931 una altitud record de 15.785 metros.

Os imaginaréis que tanto atrevimiento resultaría arriesgado, y no os equivocáis. Al mirar fugazmente por la ventana, mientras los dos exploradores troposféricos estaban haciendo los últimos chequeos, Paul observó con horror cómo pasaban entre las chimeneas: el globo había despegado accidentalmente. Más tarde tuvieron que enfrentarse a una fuga de mercurio, a un fallo del sistema de refrigeración, y en un momento dado empezaron a quedarse sin aire y sin agua...

Ni la vuelta salió cómo estaba planeado. Tras haber despegado de Ausburg, Alemania, y llegar a la troposfera, Piccard tenía pensado amerizar en el Adriático. Sin embargo, el viaje duró 10 horas más de lo previsto, y la cápsula con los dos hombres se estrelló en un glaciar de los Alpes a 1950m de altitud. Tras pasar la noche, los dos hombres contactaron con una expedición enviada en su rescate.

Estos avatares no evitaron nuevos intentos: en 1932, en una nueva cápsula equipada con radio, Piccard pudo alcanzar una altitud de 17.008 metros, y en un intento posterior, 23.000 metros. Piccard completó un total de 26 viajes a grandes alturas y en ellos realizó los más variados experimentos.

VIAJE A LAS GRANDES PROFUNDIDADES:


Nuestro científico descubrió enseguida una nueva aplicación para sus cápsulas presurizadas. Si antes había viajado con ellas a grandes altitudes, ahora quería usarlas para explorar las profundidades del océano.

Diseñar un submarino capaz de alcanzar grandes profundidades no era sencillo. Un submarino mantiene normalmente un flotador lleno de aire. Si el submarino quiere sumergirse, parte de ese aire es expulsado, sustituyéndose por agua. Si, por el contrario, se inyecta al flotador aire que estuviese comprimido, se desplaza parte del agua en él, disminuyendo la densidad del submarino y haciéndolo ascender. Sin embargo, a grandes profundidades, la presión existente hace que el aire del flotador se comprima, eliminando su capacidad de afectar la flotación del submarino.

La idea de Picard fue sustituir ese aire por gasolina. La gasolina es sólo un poco menos densa que el agua, pero es incompresible, manteniendo la capacidad de hacer flotar al submarino incluso a grandes profundidades. Ni corto ni perezoso, en 1937 Auguste había diseñado un prototipo basado en esta idea, el FNRS-2, aunque su construcción fue interrumpida por la invasión alemana de Bélgica.

Finalmente en 1948 el batíscafo de Piccard estaba preparado, y a finales de ese año, alcanzó una profundidad de 1.400m. Problemas técnicos (el batíscafo fue dañado en una inmersión) y económicos hicieron que tuvieran que venderlo al gobierno francés, quien lo mejoró y cambió de nombre a FNRS-3.

Al mismo tiempo, la ciudad de Trieste se ofreció a financiar otro batíscafo diseñado por Piccard. El "Trieste", como así se llamó, fue botado en Agosto de 1953, y en 1960 llegó a las mayores profundidades conocidas del océano, el abismo Challenger en la fosa de las Marianas. En su cápsula viajaban Don Walsh y Jacques Piccard (hijo de Auguste). Esta hazaña no ha sido repetida desde entonces.

Auguste moriría en Laussane, Suiza en 1962, sólo dos años después de que su creación alcanzase los puntos más profundos del océano. Tenía entonces 78 años.


Un personaje tan carismático como Auguste Piccard no pasó desapercibido entre sus coetáneos. Hergé, dibujante de Tintín, se inspiró en él para crear el personaje del Profesor Tornasol, algo que no parece muy difícil de imaginar comparando los dibujos con sus fotografías. Según las propias palabras del dibujante:

"El Profesor Tornasol es una versión reducida de Piccard, ya que el real era demasiado alto. Tenía un pescuezo interminable que surgía de una camisa con un cuello excesivamente grande... Hice a Tornasol un mini-Piccard, pues de otro modo hubiese tenido que agrandar las viñetas."

Esta entrada participa en la XX Edición del Carnaval de la Física, que este mes es acogido por este blog, Resistencia Numantina.

Link: entrevista de la televisión suiza a Auguste Piccard

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bonito comienzo amigo, espero que el resto de ésta Edición del Carnaval de la Física también escoja ese camino de la calidad y el entretenimiento.

Por mi parte, sólo anunciar que, como de costumbre, participaré en esta Edición con algunos trabajos que procuraré sean de una amplia diversidad para no aburrir.

¡Suerte!

emilio silvera

Francisco J. Hernández dijo...

Me alegro de saber que participarás. A ver si eres tan prolífico como en la anterior edición con tus ¡17 entradas!

¡Un saludo!