viernes, 3 de junio de 2011

Las máquinas de Shannon


Claude Shannon, el padre de la Teoría de la Información, fue uno de los científicos con mejor sentido del humor que han existido. Esto sea dicho con permiso de otros grandes científicos bromistas como Richard Feynman (del que os recomiendo leer sus apuntes autobiográficos), pero lo cierto es que en el arte de hacer bromas prácticas, Shannon tenía una gran ventaja: sabía cómo diseñar y construir autómatas.


MÁQUINAS MALABARISTAS



Ahora los malabarismos son objeto de estudio de algunos matemáticos e ingenieros. En ese sentido Shannon fue un pionero. Él mismo disfrutaba haciendo malabarismos (y conduciendo su monociclo, aunque no hay pruebas de que pudiese hacer ambas cosas a la vez), así que pronto aplicó sus conocimientos para finalmente construir máquinas capaces de hacer malabares. Al final del video que hay sobre estas líneas aparece una de ellas, WC Fields, capaz de hacer malabarismos con tres bolas.

LA MÁQUINA QUE LEE TU MENTE

Los humanos no somos buenos generadores de procesos aleatorios. Nuestras elecciones suelen seguir algún tipo de ley que es, en muchas ocasiones, bastante predecible. Shannon se aprovechó de esto para diseñar máquinas que parecían leer la mente.

En este applet hay un buen ejemplo. Tienes que hacer click con el ratón en la imagen, decidiendo de forma aleatoria el lugar exacto. El programa intentará predecir si vas a hacer click a la derecha o a la izquierda basándose en tus decisiones previas. Una barra en la parte inferior indica el porcentaje de veces que la máquina ha acertado. Descubrirás que es muy difícil mantenerla a menos del 50% de aciertos, que es lo que pasaría si la máquina intentase predecir al azar.

LA MÁQUINA DEFINITIVA



Mi favorita: la "máquina definitiva" de Shannon era una caja con un interruptor que solía estar encima de la mesa de su despacho. El interruptor activaba la máquina. Cuando alguien lo presionaba, una mano salía fugazmente de la caja y volvía a colocar el interruptor en posición de apagado.

Una máquina demasiado vaga como para ser de alguna utilidad.