miércoles, 4 de mayo de 2011

¿Vemos nuestros propios párpados al pestañear?

Blink of an Eye

Seguro que nunca os lo habíais planteado, pero lo cierto es que cuando pestañeamos de forma natural apenas percibimos el breve momento de oscuridad al cerrar nuestros párpados.

Sabemos que la razón no es que nuestros ojos no sean capaces de detectar los apenas 50 milisegundos de oscuridad producidos por el parpadeo: unos "párpados artificiales" que se cierren durante ese mismo tiempo son detectados con facilidad. Este experimento se llevó a cabo a comienzos de los años 80, por Lorrin A. Riggsa, Frances C. Volkmann y Robert K. Moorea, tres psicólogos de la Universidad de Brown.

Parece ser entonces que de algún modo se suprime esa información antes de que llegue a la consciencia. Este fenómeno habría sido muy útil a lo largo de la evolución: una repentina bajada de iluminación puede ser la señal producida por el ataque repentino de un depredador, y reaccionar adecuadamente a ella puede ser cuestión de vida o muerte. Esa misma señal, cuando es producida por nuestros párpados, no debería desencadenar ninguna reacción.

¿Es posible comprobar esta hipótesis? Pues lo cierto es que no es fácil. Se puede observar experimentalmente que la actividad de varias zonas visuales del córtex cerebral disminuyen durante el parpadeo. Sin embargo, no queda claro en estos experimentos si esta disminición de actividad es debida al mecanismo de supresión de nuestra hipótesis, o simplemente es achacable a la interrupción de la iluminación retiniana durante el parpadeo.

Sólo si pudiésemos iluminar de algún modo la retina independientemente de la posición de los párpados, podremos decidir entre estas dos opciones. Pues esto fue precisamente lo que hicieron Davina Bristow, John-Dylan Haynes, Richard Sylvester, Christopher D. Frith y Geraint Rees en el University College de Londres.


Una fibra óptica colocada en la boca puede iluminar la retina a través del paladar, un ejemplo de lo que se denomina iluminación antidrómica. Utilizando esta estratagema y un aparato de resonancia magnética funcional, se pudo comprobar cómo el parpadeo disminuía la actividad de al menos una región del córtex visual, la denominada V3.


Otro ejemplo conocido en el que se suprime el efecto de ciertos estímulos en la consciencia ocurre con las sácadas. Cuando observamos un objeto, por ejemplo una cara, nuestros ojos siguen una estrategia particular. Se fijan en un punto de la imagen durante un determinado tiempo, para luego saltar a gran velocidad (movimiento conocido como sácada) hasta pararse en otro punto de la imagen.


Durante el intervalo de la sácada, los ojos se mueven tan rápido que toda imagen que puedan trasmitir sería borrosa, así que el cerebro prefiere ignorarla. Tanto es así que no somos apenas conscientes de estos movimientos rápidos de los ojos y creemos que hamos estado recorriendo la imagen con la mirada de una forma suave.

Pero aún hay otro ejemplo más curioso... ¿Habéis probado a haceros cosquillas vosotros mismos? Pues al parecer es mucho más difícil que si otra persona lo intenta, algo que comprobaron otros investigadores de UCL (Sarah-J. Blakemore, Daniel M. Wolpert y Chris D. Frith) mediante el siguiente dispositivo experimental:


Una pieza de espuma está adherida a un palo de madera que puede rotar sobre sí mismo, de forma que roza la palma izquierda de un voluntario. Esta rotación puede ser provocada tanto por el propio sujeto como por el experimentador. En el primer caso, la sensación de "cosquillas" reportada por el sujeto era menor que en el segundo, y se pudo comprobar además que ciertas zonas del córtex sensorial se activaban menos en ese primer caso.

En todos estos fenómenos, el cerebro reacciona no sólo a lo que percibe, sino también a lo que espera percibir. El resultado es que la percepción consciente no nos da una imagen del mundo tan objetiva como pensamos: quieras o no, tu cerebro te engaña.

Referencias:

# Bristow D., Haynes J. D., Sylvester R., Frith C. G. & Rees G. Current Biology, 15. 1296 - 1300 (2005).
# Blakemore S. J., Wolpert D. M. & Frith C. D. Nat. Neurosci., 1. 635 - 640 (1998).

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Enhorabuena por tus frecuentes publicaciones!!

Son temas cercanos a la gente con un trasfondo teórico complejo, pero que explicas de forma sencilla

Sigue así!!

Rhetor dijo...

Respecto al tema de los ojos, cuando parpadeamos no vemos el párpado por dentro ya que lo hacemos a tan alta velocidad que a nuestro cerebro no le da tiempo a procesar tanta información/imágenes.
Un ejemplo de esto lo tenemos cuando vemos en TV (incluso lo podéis buscar en youtube) cualquier escena cotidiana a cámara superlenta. Por ejemplo, al ver escena de un puño golpeando una cara a cámara superlenta, os daréis cuenta de que la piel se vuelve como un flan e incluso la nariz se dobla, pero al verlo a velocidad normal no nos damos cuenta, porque ocurre a una velocidad tan elevada que a nuestro cerebro no le da tiempo a procesar tanta información. Por eso nos "perdemos" tantas cosas.

Y respecto al tema de las cosquillas, donde dice que es más dificil que nos las produzcamos nosotros mismos que que lo haga alguien ageno, yo pienso que entra en acción el factor confianza.
Por ejemplo, si tenemos cosquillas en la muñeca, quien resulta más dificil que consiga hacernos cosquillas somos nosotros mismos, ya que somos quien mejor nos conocemos (al menos en teoría xD). Pero si comparamos por ejemplo, a nuestra pareja con alguien totalmente ajeno, seguramente nuestra pareja consiga hacernos menos cosquillas que la otra persona, ya que con ella tenemos más confianza y "nos fiamos" más.

Todo esto en base a mi propio conocimiento y experiencia, y por supuesto a algunos estudios que encontré por TV.

Rhetor dijo...

PD: Enhorabuena por el blog ;)

Francisco J. Hernández dijo...

Es claro que no percibimos detalles de un fenómeno que se produce a gran velocidad, pero sí que podemos ver características destacadas de una imagen a velocidades sorprendentes.

Así, por ejemplo, no tienes ningún problema en ver el destello de luz de un flash, pese a que algunos duran unos pocos milisegundos.

El parpadeo produce una caída total de la luz que percibe el ojo, y aunque dure sólo unas cuantas decenas de milisegundos, debería ser fácilmente detectable.

En cuanto a las cosquillas, la confianza puede ser un factor, pero juraría que tendría que funcionar en el sentido opuesto: quién mejor te conozca sabrá mejor cómo encontrarte las cosquillas! :P

Saludos!

Rhetor dijo...

Supongo que puedes darte cuenta de ese detalle de luz, pero me refería a que no podemos observarlo con detalle por la razon que expuse anteriormente.

Y lo de las cosquillas... llevas razón xD
Pero supongo que tambíén entrará en juego el factor "situación", ya que como bien dices, quien mejor te conoce sabrá mejor que nadie encontrarte las cosquillas, pero pienso que depende de la situación en la que estemos, pues no es lo mismo estar en tono de broma y juegos y hacer cosquillas, que estar relajados y simlemente decir "te voy a hacer cosquillas", aunque sea la misma persona.

Saludos!

Anónimo dijo...

interesantisima pregunta! respondiendo esto resolveremos el problema de la paz en el mundo! (perdon por la ironia, no me aguanté)

Francisco J. Hernández dijo...

Si te pones en plan utilitarista, la paz mundial no, pero estas preguntas estúpidas son la base, por ejemplo, para entender más sobre nuestra consciencia:

http://www.fil.ion.ucl.ac.uk/~grees/research.html

o sobre cómo nos movemos:

http://learning.eng.cam.ac.uk/Public/Wolpert/

con las aplicaciones subsiguientes en medicina y robótica...

Rhetor dijo...

Joe Francisco, cualquiera te dice algo... jaja
Pero muy bien contestado por otra parte!