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lunes, 27 de mayo de 2013
Un nuevo tipo de cámara inspirada en los ojos de los artrópodos
Los ojos compuestos de insectos y otros artrópodos no parecen la mejor solución para capturar imágenes, pues su resolución óptica es mucho peor que la de un ojo simple del mismo tamaño. Sin embargo, un puñado de ventajas puede que conviertan a las cámaras basadas en el ojo compuesto en una opción a considerar en pequeños drones que requieran vistas panorámicas, sustituyendo a una cámara más ortodoxa con una pesada lente de ojo de pez.
Un equipo de ingenieros ha presentado recientemente una de estas cámaras en la revista Nature. Os lo cuento (en inglés) en mi última contribución para Mapping Ignorance: "A new type of arthropod-inspired cameras".
martes, 19 de junio de 2012
Sobre robots eficientes y gatos zombies
¿Cuál de los siguientes robots anda de manera más "humana"? ¿El mundialmente conocido robot japonés ASIMO...
... o uno de estos que ha diseñado el grupo de Andy Ruina en la Universidad de Cornell?
Seguramente casi todo el mundo responderá que los últimos, pese a su forma menos humanoide... ¿Qué está ocurriendo?
El primer robot (Honda ASIMO) se mueve por una serie de posiciones de equilibrio estático, y cada una de sus articulaciones está controlada por un actuador. La precisión con la que se tienen que controlar las articulaciones para que ASIMO no se desequilibre tiene que ser mucho mayor que aquella con la que nosotros controlamos nuestras propias articulaciones. Muy complicado, y con un consumo de energía alto.
El segundo robot, sin embargo, no tiene ningún tipo de control electrónico. Un inteligente diseño permite que avance automáticamente bajando una ligera pendiente. En cierto modo, se encuentra siempre en equilibro dinámico, "cayendo" continuamente hacia adelante de una manera controlada. Añadiendo algunos actuadores y un sistema de control electrónico, el tercer robot (Cornell Ranger) es capaz de andar y cambiar de dirección en terreno llano, con un consumo de energía mínimo. Escalando los diseños a un tamaño comparable, mientras que Cornell Ranger consume aproximadamente la misma energía que un humano al caminar, ASIMO consume 10 veces más.
Esta aproximación al diseño de robots, en la que buena parte del control de movimiento se lleva a cabo de forma implícita en su estructura mecánica, se denomina dinámica pasiva (passive dynamics). El Monstruo Volador de Espagueti en su infinita sabiduría (o la evolución, según algunos radicales) tomo este camino a la hora de "diseñar" el movimiento de los animales. Al parecer, un perturbador experimento (anónimo, expertos del campo desconocen la fuente) muestra esto en un felino. Sin intervención del encéfalo (al haber sido desconectado de la médula), el animal parece reproducir los diferentes patrones de avance (gaits) al ser colocado sobre una cinta que se mueve a diferentes velocidades. Todo esto sólo con la mediación de los reflejos mediados por la médula espinal. El encéfalo serviría para modular y elegir entre estos patrones, nunca para generarlos.
Más información:
... o uno de estos que ha diseñado el grupo de Andy Ruina en la Universidad de Cornell?
Seguramente casi todo el mundo responderá que los últimos, pese a su forma menos humanoide... ¿Qué está ocurriendo?
El primer robot (Honda ASIMO) se mueve por una serie de posiciones de equilibrio estático, y cada una de sus articulaciones está controlada por un actuador. La precisión con la que se tienen que controlar las articulaciones para que ASIMO no se desequilibre tiene que ser mucho mayor que aquella con la que nosotros controlamos nuestras propias articulaciones. Muy complicado, y con un consumo de energía alto.
El segundo robot, sin embargo, no tiene ningún tipo de control electrónico. Un inteligente diseño permite que avance automáticamente bajando una ligera pendiente. En cierto modo, se encuentra siempre en equilibro dinámico, "cayendo" continuamente hacia adelante de una manera controlada. Añadiendo algunos actuadores y un sistema de control electrónico, el tercer robot (Cornell Ranger) es capaz de andar y cambiar de dirección en terreno llano, con un consumo de energía mínimo. Escalando los diseños a un tamaño comparable, mientras que Cornell Ranger consume aproximadamente la misma energía que un humano al caminar, ASIMO consume 10 veces más.
Esta aproximación al diseño de robots, en la que buena parte del control de movimiento se lleva a cabo de forma implícita en su estructura mecánica, se denomina dinámica pasiva (passive dynamics). El Monstruo Volador de Espagueti en su infinita sabiduría (o la evolución, según algunos radicales) tomo este camino a la hora de "diseñar" el movimiento de los animales. Al parecer, un perturbador experimento (anónimo, expertos del campo desconocen la fuente) muestra esto en un felino. Sin intervención del encéfalo (al haber sido desconectado de la médula), el animal parece reproducir los diferentes patrones de avance (gaits) al ser colocado sobre una cinta que se mueve a diferentes velocidades. Todo esto sólo con la mediación de los reflejos mediados por la médula espinal. El encéfalo serviría para modular y elegir entre estos patrones, nunca para generarlos.
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viernes, 16 de marzo de 2012
Cómo tirar dinero público buscando bichos en lagos amarillos
Pongamos que Dr. Fulano anda interesado en aprender sobre la ecología de un charco amarillo de agua caliente. Un proyecto sin ninguna aplicación (lo que llamamos ciencia básica), con el único objetivo de conocer algo más sobre el mundo en el que vivimos. Claro está, la investigación tiene unos gastos (tampoco demasiados) y además Dr. Fulano tiene la mala costumbre de comer todos los días. El bueno del científico tiene la osadía de pedir financiación. ¿Se la darías? Si decides no hacerlo, acabas de matar una tecnología que mueve miles de millones en todo el mundo.
| Termus aquaticus Crédito: Diane Montpetit |
Durante los siguientes años, los esfuerzos de los investigadores se concentraron en entender las características que permitían a T. aquaticus vivir a temperaturas tan altas. Una de las razones fundamentales era el uso de enzimas especiales, termoestables, que no se descomponían incluso a la temperatura de ebullición del agua. Una de estas enzimas era la pieza que faltaba en una revolucionaria técnica en biología molecular.
La PCR es una técnica para multiplicar fragmentos de ADN. La muestra de ADN pasa a través de ciclos de calentamiento (dónde se funde, separándose en sus dos hebra constituyentes) y enfriamiento (dónde se forma una molécula completa de ADN sobre cada hebra separada). Diversas enzimas deben ser usadas en el proceso (e.g. polimerasas). Las enzimas utilizadas anteriormente sufrían una desnaturalización durante el ciclo de calentamiento, teniendo que ser reemplazadas regularmente. El uso de las enzimas termoestables procedentes de T. aquaticus y otros organismos termófilos permitió reducir costes y el tiempo del proceso a una mínima fracción, popularizando la técnica de la PCR.
Hoy la PCR está en el centro de una industria mil millonaria. Se emplea en investigación científica (biotecnología, biología, antropología...), en medicina (diagnóstico de enfermedades genéticas y adquiridas), ciencia forense (identificación de personas a través de muestras de tejido, por ejemplo en la escena de un crimen). Millones de personas han recibido tratamiento médico o bien han sido absueltas de un delito que no cometieron gracias a esta técnica. Todo gracias a un biólogo que quiso saber más sobre la ecología de un lago amarillo, y a un presupuesto en ciencia básica que le permitió llevar a cabo su proyecto.
Esta entrada participa en la VI edición del Carnaval de Tecnología que se celebra en el blog Los productos naturales ¡Vaya Timo! y en la XI edición del Carnaval de Biología, organizado por el blog Ciencia y alguna otra cosa
Más información sobre la PCR: Monográfico en Journal of Feelsynapsis
...sobre el descubrimiento de T. aquaticus: Genetics 146 1207-1210 (1997)
...sobre las iniciativas en marcha para que estas afortunadas situaciones se puedan dar en España en un futuro: Carta Abierta por la Ciencia y #PNLCiencia.
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