martes, 5 de enero de 2010

España y la ocupación de Tánger


De sobra es conocida la reunión de Franco y Hitler en Hendaya. Más aún lo es el envío de tropas voluntarias españolas para luchar contra los soviéticos, la llamada División Azul.Sin embargo, es poco conocido el papel jugado por las tropas españolas en Tánger, su única intervención durante este conflicto bajo bandera española, el momento justo en el que España estuvo más cerca de entrar en la Segunda Guerra Mundial como aliado de Alemania.

Antes del comienzo de la guerra, el estatuto de Tánger no estaba muy bien definido. En 1923 se había firmado un acuerdo entre Francia, Inglaterra y España para colocarla bajo influencia dichas potencias, pero con preponderancia francesa. En 1935 se firma un nuevo acuerdo junto con Italia, en el que es ahora España la potencia encargada de la administración del protectorado.

La guerra vuelve obsoleto el tratado. Francia propone volver a la fórmula de 1923, con preponderancia francesa. Es en este momento, cuando se produce la invasión española.

El 14 de Junio de 1940, el mismo día que París caía bajo la bota alemana, Tánger es ocupado por fuerzas españolas. Las autoridades francesas son informadas de que la ocupación es provisional y que su objetivo es el apoyo al orden y la neutralidad de Tánger. En ese momento Inglaterra y Francia estaban demasiado ocupados perdiendo batallas como para reaccionar.

La invasión estaba planeada con antelación y avanza con rapidez. En la noche del 17 al 18 de Junio, las tropas ocupan la fortaleza, y al día siguiente, Franco envía a Hitler sus pretensiones: quiere parte del imperio colonial francés del Norte de África como prerequisito antes de entrar en la guerra.

Hitler no puede aceptarlo: la cesión de dicho territorio puede desencadenar malestar en la ahora neutral Francia de Vichy. No estaba clara tampoco la ventaja que acarrearía a Alemania la entrada en la contienda de España, destrozada económicamente tras 3 años de guerra civil. La entrada de España en la guerra se fue retrasando, y finalmente nunca ocurrió.

Ningún aliado reconocería la ocupación, pero ésta es tolerada. Alemania sí la reconocerá, y creará un consulado en la ciudad, sobre el que va a ondear la bandera con la cruz gamada durante gran parte de la guerra. Sea como fuere, las tropas españolas no abandonarían Tánger hasta poco antes del final de la guerra y ante el avance de las tropas aliadas.

Tras su marcha, Tánger fue declarada otra vez ciudad abierta.

Fuentes: Afrique du nord dans la guerre 1939 1945 Christine Levisse-Touzé, Albin Michel, 1998.