jueves, 31 de enero de 2013

Las curiosas leyes británicas

Es sabido que Reino Unido es un país un tanto peculiar. Regularmente los medios de comunicación y los mentideros de internet recuperan una lista de leyes curiosas, que quizás tuvieron razón de ser en su momento, pero que por olvido u omisión siguen en vigor hoy en día pese a ser francamente ridículas.

Hay listas extensas, y pese a que muchas han resultado ser una leyenda urbana (como aquella tan divertida de la cerveza y las tartas en el examen de Cambridge), algunas parece que sí son ciertas (según la BBC y la Law Society). Al parecer, está prohibido morirse en el Parlamento, o entrar allí con una armadura. Colocar un sello con la efigie de la Reina al revés puede ser considerado acto de traición, y también es punible no decir al inspector de hacienda algo que no quieres que sepa (aunque no hay problema en no decirle algo que no te importe que sepa). También está prohibido comer "mince pie" en Navidad, una ley promulgada por Oliver Cromwell y que sus sucesores se olvidaron de derogar.

No he comprobado personalmente la autenticidad de estas leyes tan curiosas. Lo que haré aquí será añadir un par más a la lista.



¿Quién es el dueño de esta empalizada?

El jardín de mi supervisor está separado por una empalizada de una calle poco transitada. Las traviesas están en el lado exterior, una invitación para que cualquier extraño las use como escalera sin ser invitado, o para el vandalismo en general. Además, el lado exterior está orientada hacia el norte, pudriéndose la estructura con mayor facilidad. Cuando el ayuntamiento de Cambridge decidió renovarla, los operarios se negaron rotundamente a cambiar las traviesas de lado pese a las buenas razones para hacerlo. ¿Cuál es el origen de esta obstinación?

Muchos documentos de propiedades no mencionan quien es el propietario de las empalizadas exteriores. Al parecer, pese a que no hay una ley al respecto, la costumbre es que en caso de duda sea el propietario del terreno del lado de las traviesas, en este caso el ayuntamiento. Haber cambiado de sitio las traviesas podría suponer un reconocimiento tácito de que mi supervisor era el nuevo propietario de la empalizada, ¡algo a lo que no estaba dispuesto el Ayuntamiento!


El impuesto galleta y los Jaffa Cakes



En Reino Unido las galletas con chocolate pagan más impuestos que los "cakes" (bizcochos, pasteles...). Desconozco la necesidad o utilidad de esta norma, pero es evidente que deja un gran espacio gris... ¿Qué hacemos con los productos que estén entre galleta y "cake"? ¿Hay un modo sistemático de decidir si un producto es una galleta o un "cake"?

En este terreno gris se encontraban las "Jaffa Cakes", un popular alimento con sabor a chocolate y naranja. Pese a llamarse "cakes", su presentación era parecida a la de una galleta, de modo que se vieron obligados a ir a juicio en 1991. El tribunal identificó 11 "pruebas de cake" y procedió a comprobar que los "Jaffa Cakes" cumplían la mayoría.

Según el tribunal, una de las principales diferencias entre una galleta y un "cake" es su cambio de consistencia al dejarlo a la intemperie. Una galleta se ablanda con el tiempo, mientras que un "cake" se reseca y endurece. Tras comprobar el tribunal que un "Jaffa Cake" perdía su consistencia esponjosa con el tiempo, no tuvieron más remedio que reconocer el derecho de la empresa productora a pagar los menores impuestos correspondientes a un "cake".

Por último, un consejo: quédate con esta última anécdota. Conocerla puede aumentar tus posibilidades de conseguir un empleo en Reino Unido.